domingo, 4 de mayo de 2008

Acostumbrado a un cubo.

Acomodado en un cubo cubierto de sangre no mía,
Espero que se abra la puerta, espero la luz, el resplandor
Que me lleve a sentir.

Con tu ausencia las paredes se pintan de agonía,
Escurre el dolor, y mi melancolía innata sale a la superficie.

Los pensamientos cubren el viaje interminable,
Apaga la llama de la vela encendida por la muerte
De mi abuelo y cierra mis ojos.

El mundo es mi mundo y se me escapa de las manos,
Entre recuerdos, la indudable llegada de la demencia,
Me voy perdiendo y, va opacando cada oportunidad de llegar a ti.

Que extraño extrañarte, que raro ya no amarte;
Ignoro mi enfermedad y le grito al cielo, desesperado por encontrar
Una respuesta. Las líneas de mis manos no dicen nada, y amanece
Y paso otro día más sin dormir, sin decir adiós.

La esperanza se va, se lleva mi alma, mi ilusión, no volverá.

Acostumbrado a un cubo cubierto de sueños, imploro a la muerte,
¡Llevame contigo!, ¡abre la puerta!.





J. Jesús García Mora.

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