
Caen tus lágrimas como sables, golpeando sin cuidado,
sin medir distancias, destazando mi pecho.
Te veo desde lejos y eres la misma indecente de antes,
ahora tienes arrugas y tus manos paresen cuerdas, y hablan
Y besan, pero no escuchan.
Tus ojos me inquietan como una lapida, te lloro como en la primera vez
hullendo del presente sin vivir en el.
El cielo cae limpiando todo a su alrededor, esto es sufrir, es volar en la nada,
es excitarme solo, esto es llorar juntos.
Un terrible amanecer en los primeros días de mayo: amanecí en vela esperando
que calleran mis primeras palabras de un nuevo año, me undia en mis pensamientos
prestados por el diablo, ¡y esperaba y esperaba y nunca llegaron!, no me tocaron ese día, no hubo luz ni oscuridad, ni tu infierno ni mi paraiso, sólo mi visión gris, mi almohada, el sueño despierto y tus manos pequeñas, aun sigo en vela.
No tengo dientes, te los llevaste todos, no mastico, no muerdo, me alimento de humo y de lodo.
Imperfecto, mi mastíl quebrado, mi lengua perforada por todas partes, mi inosencia machucada interminablemente; tú, lejos, y yo sentado en el fango.
Hoy nasco y hoy muero.
sin medir distancias, destazando mi pecho.
Te veo desde lejos y eres la misma indecente de antes,
ahora tienes arrugas y tus manos paresen cuerdas, y hablan
Y besan, pero no escuchan.
Tus ojos me inquietan como una lapida, te lloro como en la primera vez
hullendo del presente sin vivir en el.
El cielo cae limpiando todo a su alrededor, esto es sufrir, es volar en la nada,
es excitarme solo, esto es llorar juntos.
Un terrible amanecer en los primeros días de mayo: amanecí en vela esperando
que calleran mis primeras palabras de un nuevo año, me undia en mis pensamientos
prestados por el diablo, ¡y esperaba y esperaba y nunca llegaron!, no me tocaron ese día, no hubo luz ni oscuridad, ni tu infierno ni mi paraiso, sólo mi visión gris, mi almohada, el sueño despierto y tus manos pequeñas, aun sigo en vela.
No tengo dientes, te los llevaste todos, no mastico, no muerdo, me alimento de humo y de lodo.
Imperfecto, mi mastíl quebrado, mi lengua perforada por todas partes, mi inosencia machucada interminablemente; tú, lejos, y yo sentado en el fango.
Hoy nasco y hoy muero.
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